miércoles, 6 de noviembre de 2013

15 de Noviembre


DISCURSO PARA 
DÍA DE LA EDUCACIÓN TÉCNICA
15 DE NOVIEMBRE
(Para los que me pidieron el discurso, muchas gracias por el reconocimiento)


Sr. Gobernador Dr Juan Manuel Urtubey, Sr. Ministro de Educación, Ciencia y Tecnología ..............  , Sr. Director de Educación Técnico- Profesional de la Provincia de Salta .................., Sr. Director...................., Colegas, estudiantes, público en general
En estos últimos tiempos se ha escuchado que la educación está en crisis, pero la educación técnica no solo ha estado en crisis en la última década , sino que fue desmantelada como si se tratara de un golpe de escuelas técnicas, claro, la educación técnica no era necesaria para un país desindustrializado y proveedor de servicios.
Frente a esta situación, la educación tecnológica surgió como una respuesta aparente de actualización del gobierno imperante que implementó la Ley Federal de Educación, poniéndole fin a los talleres de las EET.
Lo cierto es que la Educación tecnológica no dió  respuesta a esta crisis aunque nos la presentaron como una actualización de la formación de los estudiantes.
Me parece oportuno recordar que una cosa es actualizar la educación técnica y otra diferente es incorporar educación tecnológica a la formación general.
La educación tecnológica busca el desarrollo de competencias generales que permitan lograr una crítica y reflexiva adaptación entre el ciudadano y el mundo tecnológico que lo espera en cualquier situación futura, sea laboral o no. Algo considerable de estas competencias es el desempeño laboral, pero en un sentido similar al que puede tener su formación en lengua, matemática o cualquier otra. Es una formación que se propone en forma homogénea para todos los alumnos.
La educación técnica pretende una formación para un tipo de trabajo específico. No plantea una formación única para todos los estudiantes. Casi por propia definición debe existir un menú con varias formaciones técnicas diferentes que no son equivalentes entre sí.
Luego de establecer estas diferencias quisiera manifestar que la Ley de Educación Técnica y Formación Profesional  es una propuesta, promovida por el Ministerio de Educación de la Nación, según argumentan  los que pretenden mostrarnos una Argentina en proceso de construcción, surgió del debate con autoridades provinciales, representantes gremiales y empresariales, docentes y especialistas.
Pienso, desde una postura personal, que es oportuno enfatizar por qué en este proyecto es imprescindible construir un modelo de desarrollo basado en la capacidad de agregar valor a partir del trabajo intelectual pero desde un saber técnico y no sólo tecnológico, como pareciera mostrarnos el sistema educativo que actualmente rige para los salteños.
En este sentido, la recuperación económica de los últimos años encontró una seria limitación en la falta de capacitación técnica de una parte importante de la población. De esta manera, conviven una gran masa de desocupados sin calificación suficiente y una demanda de trabajo especializado que no logra cubrirse.
Para quienes creyeron que daba lo mismo producir en el país que importar las cosas hechas, la formación técnica era prescindible. Pero en un proyecto de país que privilegia el trabajo y la igualdad, este tipo de educación resulta un pilar fundamental.
La educación argentina estuvo, a través de su historia, asociada a diferentes estrategias de desarrollo. En el siglo XIX, la escuela tuvo un fin político: fue la encargada de transmitir un sentimiento de pertenencia a una comunidad formada principalmente por inmigrantes, que venían de culturas diversas. En aquella etapa, la formación para el trabajo no ocupó un papel central en la agenda educativa. El modelo agroexportador y las rudimentarias industrias no exigían contar con trabajadores calificados. Pero a partir de la crisis del 30, la incipiente industria nacional necesitaba que los trabajadores tuvieran una formación adecuada para incorporarse a los nuevos procesos productivos. La educación técnica pasó a cumplir una función primordialmente económica. En ese marco, se desarrollaron numerosas escuelas técnicas y, más tarde, la Comisión Nacional de Aprendizaje y Orientación Profesional impulsó propuestas de formación para el trabajo industrial destinadas a quienes no seguirían estudios formales.
Durante los años en que nuestro país pareció haber renunciado a un modelo productivo propio, la educación técnica sufrió un duro golpe. Sin embargo, los egresados de las escuelas técnicas como la nuestra, “la 2, ENET Nº 2, mas conocida por todos como Técnica 2, para los la amamos “la gloriosa” y de aquellas otras que mantuvieron su estructura siguieron destacándose en el mundo del trabajo formal. ¿Por qué? La exigencia permanente y el estímulo para articular teoría, práctica, creatividad e idealismo implicaron y aun implican un gran esfuerzo por parte de los alumnos, los maestros del taller y los docentes e ingenieros que hoy forman parte de esta ilustre escuela técnica.
 Hoy, la enseñanza técnica debe recuperar lo mejor de esta noble tradición, adaptándonos a los desafíos del mundo actual. Las escuelas técnicas ya no son instancias de educación terminal. Nuestros jóvenes necesitan trabajar, pero también continuar los estudios superiores.
Es imprescindible, junto con las competencias técnicas, brindar una sólida formación académica general, que posibilite la continuidad de los estudios. Al mismo tiempo, la nueva educación técnica debe alentar el desarrollo de capacidades críticas que permitan a los jóvenes participar en la transformación de la sociedad salteña.
Pienso, que no deben ser pensadas para responder a las necesidades puntuales del mercado de trabajo, ya que ellas se modifican cotidianamente. En este sentido, deben adquirir competencias que están más allá de los cambios que pudieran sobrevenir: aprender a aprender, aprender a trabajar en equipo, aprender a comprender la lógica del proceso productivo, aprender a tomar decisiones, a crear e innovar, siempre buscando la seguridad en lo aprendido.
Yo quiero aportar, porque siempre es bueno aportar reflexión y pensamiento y preguntarles a todos y cada uno de los que integran esta escuela, más allá de que algunos me dicen que tengo "una fuerte carga ideológica y de sentimiento por la técnica 2". ¿Qué perfil de técnicos es el que buscamos para nuestros estudiantes? Bueno, uno puede ser de la Técnica 2, u otra, pero en esta escuela hay que tratar de ser lo más sensato y racional posible.
Yo me preguntaba cuando escuchaba a algún político ¿porqué utiliza el término obrero cuándo hacen referencia a la educación técnica?, y permítanme que les explique colegas, estudiantes y padres, que un obrero (y no es mi intención herir los sentimientos de algunos que lo son) es aquel que ha aprendido el oficio de tanto mirar sin pensar, lo aprendió mecánicamente, y quien siempre vivirá de una manera dependiente; en cambio un técnico, al igual que un ingeniero es un profesional que está preparado para ejercer el derecho a la adquisición de una matrícula para desenvolverse por la formación técnica e intelectual en un ámbito de dependencia, pero en el mejor de los casos de una manera autónoma.
Pienso que el objetivo de nuestra escuela debe fundamentarse en muchos desafíos pero  hay uno que pondera mi sentido y es formar no sólo técnicos, sino técnicos emprendedores. Muchos de nuestros jóvenes no tendrán un puesto de trabajo esperándolos cuando se reciban, deberán crearlo ellos mismos. Es imprescindible que nuestra escuela estimule la capacidad de gestionar, de emprender, de crear cooperativas, de asociarse.
Los técnicos y profesionales necesitan estar capacitados no sólo para insertarse en una empresa sino también para conducir sus propias iniciativas con seguridad, llevar adelante ideas que promuevan la tan mentada justicia social.
Muchas veces se ha dicho que un modelo de país se define a través de su sistema educativo, yo le agrego que nuestro país se definirá con el modelo de educación técnica responsable. Una educación técnica con docentes y directivos con un marcado perfil y gestión de un TECNICO. Actualmente, es lógico que alguien que no es técnico en una institución técnica busque denodadamente el poder, como me tocó observarlo….., pero nada es definitivo, ni antes, ni ahora, ni después.
Por eso, confío que daremos un paso importante para avanzar hacia una sociedad en la que la capacidad, el trabajo digno y el esfuerzo vuelvan a ser los sustentos de una movilidad social ascendente que permita construir una sociedad más productiva y justa.
Estoy segura que mis colegas, yo prefiero decirles “mis profesores” - porque no dejarán de serlo- están esperando que nosotros los jóvenes de hoy demos el paso que ellos dieron hace mucho tiempo. Muchas Gracias por escuchar estas palabras.

LIC. MERCEDES SANCHEZ

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